5 libros imprescindibles

El otro día un booktuber que sigo hablaba de los libros que le «cambiaron la vida». A mí me parece una expresión muy contundente (y poco acertada), pero entiendo el concepto que hay detrás: libros que te cautivaron, te impresionaron (para bien) y no te los pudiste quitar de la cabeza en una buena temporada. En mi caso, se convirtieron en favoritos y los tengo puestos en un pedestal.

Así que esta lista podría ser la de mis libros preferidísimos, esos que rescataría del método de Marie Kondo (quedarte solo con los 30 que te hacen feliz y quieres conservar) o aquellos que metería en el búnker para salvarlos de un posible apocalipsis. Es decir, esos libros imprescindibles y que considero que, al menos una vida en la vida, todo el mundo debería leer. Vamos, mis MEGARRECOMENDACIONES.

(Si me lees desde hace tiempo, no te sorprenderán mis elecciones…). 

Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer:

Cuenta la historia real de Christopher McCandless (también conocido como Alex Supertramp), un excursionista estadounidense que, en 1992, dejó su vida acomodada y se adentró (solo y con escasa comida y un equipo insuficiente) en las montañas de Alaska. Lo encontraron muerto meses después.

El autor conoció su historia, publicó un reportaje en una revista y siguió indagando sobre la vida de Alex y las razones que le llevaron a Alaska y que plasmó en el libro. Así, conocemos el testimonio de las últimas personas que estuvieron con él, las elucubraciones de Krakauer sobre los factores que le impulsaron a dejar la civilización y adentrarse en aquellas tierras salvajes y lo que posiblemente le ocurrió.

Hay quienes le tachan de idealista y hay quienes le tachan de inconsciente, eso ya es opinión de cada uno. A mí, sin duda, me cautivó su búsqueda de libertad y de vivir como él quería. Y su historia impresiona. Hacia rutas salvajes impresiona, pero no solo por lo que cuenta, sino, sobre todo, porque Alex fue un chico real, por sus ideales, por las ideas que transmite, por cómo está narrado el libro, por cada pequeño detalle que Krakauer comparte con el lector.

«No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada… No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente».

Salvaje, de Cheryl Strayed:

Conocí la historia a través de su adaptación al cine (protagonizada por Reese Witherspoon) y tanto la película como el libro me alucinaron. Y es que la autora cuenta su propia experiencia: cómo se colgó una mochila a la espalda y se fue, ¡sola!, a recorrer más de 1 800 kilómetros por la cordillera del Pacífico de los Estados Unidos.

La historia engancha, pero también te hace pensar, te motiva y te emociona una barbaridad. A ratos me sentía identificada con Strayed, y a cada página, a pesar de los malos ratos que pasa, me entraban más ganas de hacer lo mismo que ella: coger la mochila e irme sola a cualquier parte.

Salvaje comparte varias similitudes con Hacia rutas salvajes (y por eso ambos son de mis favoritos): las historias están basadas en personas reales, y esas personas lo dejan todo para marcharse solos a la naturaleza. La libertad que emana de ambos libros es abrumadora.

«—Haría cualquier cosa por estar en tu lugar —dijo mientras conducía—. Soy un espíritu libre que nunca ha tenido los huevos para ser libre».

A sangre fría, de Truman Capote:

En 2012, apenas un año después de licenciarme como periodista, leí muchos libros sobre el llamado nuevo periodismo. Uno de ellos fue este, donde Capote parte de una noticia real (el asesinato de la familia Clutter, en Estados Unidos) y reconstruye lo ocurrido. Para ello (y, como dato curioso, acompañado de su amiga Harper Lee, autora de Matar un ruiseñor) viajó a Holcomb (en Kansas), el pueblo donde ocurrió, y se quedó una temporada para entrevistarse con gente del lugar. Al final, Capote trabajó más de seis años en el libro.

En A sangre fría, por tanto, se combinan elementos literarios con otros propios de la investigación periodística. Ofrece un montón de detalles de lo ocurrido y describe la vida no solo de las víctimas, sino también de sus asesinos y otros miembros de esa comunidad rural. 

Por la brutalidad de la historia, por que fue real, por los detalles y por la fantástica escritura de Capote, me impresionó muchísimo y al instante se convirtió en uno de mis favoritos.

«Nada es tan común como creer que los demás tienen parte de culpa de nuestros fracasos, del mismo modo que es también una reacción corriente olvidarnos de aquellos que han tenido algo que ver en nuestros éxitos».

La lección de August, de R. J. Palacio:

Aunque, en principio, es un libro destinado a un público infantil y juvenil, debería leerlo todo el mundo. De verdad. Habla de empatía, de cómo tratamos a los que son diferentes a nosotros, de la importancia que le damos a la imagen, del acoso escolar, de la amistad y de la familia…

El protagonista es August (o Auggie), un niño de diez años con malformaciones craneofaciales producidas por un trastorno genético. La historia comienza cuando acude por primera vez al colegio y, junto a él, vamos viendo el rechazo inicial de sus compañeros, las amistades que hace, su día a día…

A través de capítulos muy cortos y ágiles, Auggie nos cuenta su historia, pero también conocemos la perspectiva de sus mejores amigos, Summer y Jack; de su hermana, Olivia, del novio de esta (Justin) y de su mejor amiga (Miranda).

No me cansaré de recomendarlo.

«Una vez me dijo que un médico les había dicho a sus padres que la probabilidad de que alguien tuviese la misma combinación de síndromes era de una entre cuatro millones. ¿Acaso eso no convierte al universo en una lotería gigante? Compras un billete cuando naces y solo depende del azar que el billete sea bueno o que sea malo. Todo es cuestión de suerte».

El chico de la última fila, de Susanna Herrero:

Te pongo en antecedentes: lo leí dos veces en 2020 y fue mi primera lectura de 2021. Es, por tanto, el único libro de la lista que he releído, y se ha convertido en uno de esos a los que vuelvo de vez en cuando porque me hacen sentir bien.

A grandes rasgos, cuenta la historia de amor entre Hugo Cabana, un veterinario de un pueblo alicantino (en concreto, Calpe), y Dylan Carbonell, cantante famoso y chico de moda.

Uno de los grandes aciertos del libro (¡porque tiene muchos!) es que, sí, la historia de amor es entre dos chicos, pero el conflicto no gira en torno a su homosexualidad, a que uno de los dos no haya salido del armario, a que uno de los dos no acepte su sexualidad… La trama gira alrededor de su relación y de los miedos de cada uno, con independencia de que sean gais o no.

En esta entrada hablé mucho más de esta maravilla.

«Yo soy caos. Él es orden. Creo que eso lo resume todo. ¿Pueden el caos y el orden…? Ni siquiera sé cómo continuar la pregunta. Quizá porque esa es la pregunta. ¿Pueden el caos y el orden?».

¿Cuáles son tus libros imprescindibles?

Publicado por Cintia Fernández Ruiz

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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