Lecturas de marzo: amores y secretos

Estoy muy contenta con las lecturas de este mes, la verdad. Vale que hay una excepción (te miro a ti, La llave misteriosa y lo que abrió), pero no iban a ser todo piruletas y unicornios, ¿no? Cuatro (más o menos) de cinco está bastante bien.

  • Alguien tiene un secreto, de Karen M. McManus
  • La hipótesis del amor, Ali Hazelwood
  • La llave misteriosa y lo que abrió, de Louisa May Alcott
  • Te espero en el fin del mundo, de Andrea Longarela
  • Yerba buena, de Nina LaCour
Portadas de Alguien tiene un secreto, La hipótesis del amor y La llave misteriosa y lo que abrió

Alguien tiene un secreto, de Karen M. McManus

Puntuación: 3.5 de 5.

Me tuvo muy muy entretenida, engancha desde el principio y sobre todo la primera parte del libro me encantó: vamos conociendo a Ellery y su hermano Ezra, a Malcolm, Mia, Nana… al pueblo en sí y todas las movidas chungas que han ocurrido en él. La autora consigue que te metas de lleno en la historia y que incluso te sientas parte del grupo de amigos.

Lo que pasa es que, también desde el principio, me empezó a recordar a Asesinato para principiantes (que me flipó) y enseguidísima me olí quién era el asesino y qué había pasado con las chicas desaparecidas. Además, el misterio se resuelve muy rápido, de manera muy simple, para todo lo que se ha estado macerando a lo largo del libro. Me dejó un poco «ah, pues ok».

La hipótesis del amor, de Ali Hazelwood

Puntuación: 2.5 de 5.

Por todo lo que he visto en redes sociales, esta parece ser la comedia romántica de la temporada, pero a mí no me ha convencido tanto como a la mayoría. No digo que sea una mala historia, es mona y, en líneas generales, entretenida, pero… tampoco es tan guay como parece.

En esta entrada hablo más sobre La hipótesis del amor, qué cosas me gustaron y cuáles no, y por qué.

La llave misteriosa y lo que abrió, de Louisa May Alcott

Puntuación: 2 de 5.

La importancia del libro reside en su autora, Louisa May AlcottLa llave misteriosa y lo que abrió se aleja tanto de su famosísima obra, Mujercitas, que resulta curioso leer algo tan diferente.

Es una novela corta, que se lee en un suspiro, pero, por ello, resulta muy apresurada. A Alcott no le da tiempo a desarrollar los personajes o las escenas; cuenta lo que ocurre de forma muy rápida, y de repente pasa esto y esto y esto otro, y se saca cosas de la chistera como un mago y dices «pues vale». Llegas a un final que también se siente precipitado y, sobre todo, «fácil».

Además, el misterio que conocemos ya en las primeras páginas y que se va tejiendo a lo largo del relato promete mucho y luego se queda en nada. El desenlace de este es bastante decepcionante.

Portadas de Te espero en el fin del mundo y Yerba buena

Te espero en el fin del mundo, de Andrea Longarela

Puntuación: 3.5 de 5.

Es un friends to lovers a lo grande, mi tropo favorito, así que, sí, me gustó. Pero lo hizo, sobre todo, por una parte de ese tándem: Levi, quizá porque es con quien más me sentí identificada y a quien más logré entender. Sus silencios, sus figuras de madera, su introversión, sus camisas de franela, su amor por su familia y las montañas… Ay.

Con Violet, en cambio, no llegué a conectar del todo, no pude creérmela tanto, no comprendí sus razones para casi nada de lo que hacía. Aun así, me gustó la gran historia de amor entre ella y Levi, porque la sentí real; con las complicaciones de la vida, con esos tumbos que daban hasta encontrarse a ellos mismos, con la dificultad de coincidir en ese amor al mismo tiempo, con esas parejas que tienen por medio, con esos enamoramientos por otras personas (Hannah ♥). Y aunque la mayor parte del tiempo no entendía las razones que les impedían estar juntos y quería gritarles mucho para hacerles reaccionar, las aceptaba.

Para mi gusto le sobran páginas, se alarga demasiado, la trama se enreda en cosas muy parecidas y a veces me daba la sensación de que estaba leyendo lo mismo una y otra vez.

Yerba buena, de Nina LaCour

Puntuación: 3.5 de 5.

Por la sinopsis, tenía la sensación de que iba a ser un libro dulce, donde conoceríamos la historia de amor de Sara y Emilie y se me calentaría el corazón. En cambio, Yerba buena es una lectura más bien agridulce, melancólica, a veces dura y triste. Pero me ha gustado.

Con este libro tuve la necesidad de extenderme más a la hora de opinar, así que puedes leer una reseña más completa en esta entrada.

Publicado por Cintia Fernández

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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