3 usos del punto y coma

Si de repente un día fuesen a desaparecer los signos de puntuación y solo pudiese quedar uno, a mi elección, escogería el punto y coma (;). Quizá entrase en pánico unos segundos, porque la exclamación también tiene su aquel, pero no, no, acabaría decidiéndome por él.

Reconozco que yo lo uso siempre que puedo; no en exceso, porque tampoco es plan ahora de llenar nuestros textos con él, pero sí ponerlo cuando me lo pide la narración. Para mí, es un signo elegante, contundente, una declaración de intenciones: «Aquí te planto un punto y coma porque sé de lo que hablo, ea».

Pero con lo guay que es, tengo la sensación de que está un poco olvidado. Aunque, por mi experiencia como correctora, escritora y lectora, también sé que es uno de los signos a los que más cuesta pillarle el truco, porque tiene sus cositas (¿quién no?).

Y es que, el punto y coma es el signo de puntuación que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo. ¿Por qué? Porque, en muchos casos, es posible utilizar otro en su lugar, como el punto y seguido, la coma o los dos puntos. De ahí que cueste tanto enumerar unas reglas concretas.

Vamos, que yo te cuento todo esto y queda a tu elección recurrir a él o no.

Como esbozo general, usamos el punto y coma cuando necesitamos una pausa más larga que la coma pero menor que la del punto. Es decir, que podríamos terminar la oración, pero decidimos no hacerlo. Algo así.

Pero, si nos ponemos académicos (🤓) en la explicación y preguntamos a la RAE, utilizaremos el punto y coma «para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica, para separar miembros de una enumeración que incluyen comas o que presentan cierta longitud, ante conectores, etc». 

Tres usos recomendados

Aprendí a emplear uno de los usos del punto y coma cuando trabajaba en una agencia de noticias redactando notas de prensa a cascoporro. En el segundo párrafo de todas ellas teníamos que incluir quiénes habían asistido a la rueda de prensa, acto institucional, evento, etc., de turno, con su cargo y su nombre y apellidos. 

1️⃣ Y es que, este uso más común aparece en enumeraciones complejas, es decir, esas en las que hay especificaciones y muchas comas, y puede acabar formándose un buen lío. Pero te pongo un par de ejemplos para entenderlo mejor:

«Al acto asistieron la alcaldesa de la ciudad, Pepita Pérez; el presidente de la fundación, Pepito Rodríguez; el secretario de la organización convocante, Pepe Fernández, y la jefaza del universo, Pepa Ruiz».

Como puedes ver, cada conjunto de la enumeración va separado del siguiente por un punto y coma, salvo el último, antes de la conjunción «y», que puede ir separado por una coma (¿pensabas que aquí no habría excepción?, ¡ja!), un indicio claro de que la enumeración concluye.

Otro ejemplo más:

«Me he comprado una falda de pana, que estaba rebajada; un pantalón de cuadros rojos, negros y blancos, con los bordes deshilachados; una chaqueta de lana, como las que tejía mi abuela, y un bolso azul, ideal para un vestido que ya tengo».

¿Ves? Cada elemento complejo está separado del siguiente por el punto y coma, salvo la excepción: el último es mejor separarlo por una coma.

2️⃣ Otro uso recomendado es ante conectores, como «por tanto», «por otra parte», «sin embargo», «en definitiva», etc., cuando estos encabezan la segunda parte del conjunto. Es decir: 

«Llevaba toda la noche con fiebre alta y dolor de garganta; por tanto, al día siguiente no fue a la fiesta».

O:

«Hacía meses que no nos veíamos, así que me apetecía quedar con ella, dar un paseo, ponernos al día y pasar un rato agradable; sin embargo, las nubes amenazaban tormenta y el hombre del tiempo había avisado de que la ciudad estaba en alerta amarilla por fuertes vientos y lluvias».

Si consideras que las oraciones son muy largas, puedes sustituir el punto y coma por punto y seguido.

3️⃣ Un uso común más: para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica. Así dicho puede sonar algo lioso, así que mejor lo vemos con unos ejemplos:

«Al moverse, el flequillo le cubrió los ojos; con un toque de cabeza, se lo apartó».

Venga, otro más:

«Todavía guarda decenas de fotografías que crearon juntas; una las pensaba y otra las hacía».

En este caso, también podríamos usar un punto y seguido. ¿Te acuerdas de la subjetividad que mencionaba al principio?

⚠️ No olvides que el punto y coma se escribe pegado a la palabra o signo que va antes que él, y separado por un espacio de la palabra o el signo posterior. Además, la primera palabra que sigue al punto y coma debe escribirse siempre con minúscula.

Como curiosidad final, el plural del nombre «punto y coma» es invariable: «Con moderación, puedes escribir en tus textos todos los punto y coma que consideres necesarios».

Para una explicación más extensa y algún otro uso más, visita este enlace de la RAE.

👉 También puede interesarte leer mis entradas sobre la olvidada coma vocativa, la raya larga para diálogos y acotaciones o cuáles son las comillas que debemos usar en nuestros textos.

Publicado por Cintia Fernández

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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