5 consejos para establecer buenos objetivos de escritura

A mí lo de comprar agenda para el nuevo año, sentarme a ver qué objetivos del anterior he conseguido y cuáles quiero para el siguiente me encanta. Antes me agobiaba, pero en enero de 2022 me propuse ser realista y, así, me ha ido bastante bien. Diciembre de 2022: objetivos del año cumplidos. Check.

¿Y cómo lo he hecho? Con lo que, para mí, es clave: siendo realista. ¡Pero no voy a adelantarme! Si quieres fijar unos buenos objetivos o propósitos para el nuevo año que te ayuden a desarrollar tu carrera de escritor, a continuación comparto contigo cinco consejos que te pueden venir bien a la hora de establecer tus objetivos de escritura para 2023. De escritura o de lo que tú quieras, claro.

1) Analiza el año que acaba:

Antes de establecer tus objetivos para el nuevo año, es buena idea sentarte, coger papel y boli y, con tranquilidad, pensar en los meses que dejas atrás, recapitular y analizar el año que termina: cuáles han sido las mejores cosas que te han ocurrido (por ejemplo, terminar el primer borrador de la novela), cuáles han sido las peores (otro ejemplo: no ganar un concurso que me hacía mucha ilusión), cuál ha sido mi actitud ante ellas (seguir escribiendo), qué he hecho yo directamente para que sucedieran (seguir escribiendo, otra vez), de que estoy más orgullosa, qué podría haber hecho diferente. Y así.

Es megaimportante saber qué ha funcionado y qué no, con qué debo continuar en 2023 y qué debo abandonar, para seguir por ese caminito o buscar uno nuevo. Al final, se trata de echar la vista atrás para aprender y, a partir de ahí, pensar en qué quiero conseguir el próximo año.

2) Piensa muy bien qué quieres hacer en 2023:

Una vez analizado el año que acaba, llega el momento de elaborar la lista con los propósitos para el año que comienza. Pero, ¡ojo!, se trata de fijar unos objetivos que quieras de verdad, para moverte y realizar acciones en esa dirección

Piénsalo bien: la mayor parte de las veces nos fijamos unos propósitos que no se amoldan a lo que deseamos en realidad, sino más bien a lo que creemos que debemos hacer. Muchos de ellos, además, son abrumadores. Pretendemos conseguir en poco tiempo grandes y costosos objetivos, ¡todos a la vez! Y, por eso, en febrero abandonamos.

3) Sé realista:

En la línea de lo anterior, ser realista es imprescindible. Los objetivos deben ser asumibles y acordes con tus circunstancias, deben ser posibles. A veces es que nos ponemos unos objetivos que no sé quién los conseguirá, pero un ser humano, no. 

Por eso es tan tan tan importante pensar bien bien bien qué quieres hacer en 2023 y, sobre todo, qué puedes hacer. Vamos, que seas sincero contigo mismo. Analiza el tiempo que tienes para escribir, cuáles son tus circunstancias personales y, con todo eso, trata de determinar qué puedes hacer dentro de lo que quieres

¡Y que dependan de ti! Porque esa es otra: a veces nos fijamos unos objetivos que están fuera de nuestro control. Si, por ejemplo, te propones publicar un libro con una editorial, guay: puedes emplear el año en trabajar tu manuscrito y mandárselo a la editorial o editoriales de turno, pero tienes que tener presente que lo que hagan ellas después es cosa suya, que no depende de ti. De ahí la importancia de especificar bien los objetivos y reformularlos. En este caso, en vez de publicar con una editorial, tu propósito podría ser: dejar un manuscrito lo más pulido posible y mandárselo a Editorial 1, Editorial 2 y Editorial 3.

4) Limita a 3 los objetivos:

Como a veces nos cuesta incluso encontrar el momento adecuado para pensar en los objetivos que nos queremos marcar, cuando por fin nos sentamos a ello, nos venimos arriba. Creemos que cuantos más apuntemos, mejor, porque ya que nos ponemos… Pero no, al contrario. Ya se sabe: quién mucho abarca…

A ver, por probabilidades, sí. Es decir, que si te propones diez cosas, pues, oye, de todas ellas alguna harás, ¿no? En cambio, si apuntas menos, el cerco se reduce. Pero es que, en realidad, es más factible centrarnos en unos pocos objetivos. Tres como máximo sería lo ideal. Las tres cosas más importantes, las que sí o sí queremos conseguir. Y a tope con ellas.

5) Mantén actualizada la lista:

La lista de objetivos es una lista viva, algo para tener a mano y revisar de vez en cuando, ya sea para recordarnos lo que queremos conseguir, a modo de empujón en la espalda, bien para analizar si vamos en el camino adecuado.

Es decir, que si algo te ha funcionado durante cinco meses y al octavo ves que ya no, cámbialo. Si tus circunstancias, tu vida, lo que quieres lograr, no son los mismos que cuando fijastes esos objetivos, cámbialos. No es una lista tallada en piedra. A ver, entiendo ese sentimiento de «¿Cómo voy a abandonar ahora?», pero si algo no funciona o no ya va acorde contigo, ¿para qué seguir con ello? Piensa en esa lista de objetivos como una hoja de ruta, una guía, un mapa. Siempre podemos ir por otro camino. Busca uno nuevo.

Bonus: ¡escribe!

Está muy bien esto de analizarnos a nosotros mismos, fijarnos unos objetivos y demás, pero, aunque pueda sonar evidente, lo más importante de todo ello es… escribir. ¡Tadá!

Solemos perdernos en organizar, aprender más, documentarnos mejor, y sí, por supuesto que todo eso es necesario y está muy bien, pero olvidamos sentarnos y escribir. Escribir, escribir, escribir. Por tonto que suene, es algo que no había interiorizado hasta este año, en el que durante meses he escrito, al menos un poquito, cada día.

👉 Importantísimo: NO TE AGOBIES. Vamos, que si en marzo ves que no puedes seguir el ritmo de un objetivo, apárcalo y céntrate en otro. Ni es plan de abandonar a la primera de cambio ni de aferrarse a algo que te está costando la salud mental. Mantén el equilibrio. Recuerda que escribes porque te gusta: ya sea el proceso previo de pensar la idea y organizarla, o crear los personajes y el universo, o el propio acto de escribir, o reescribir, o corregir, o todo ello. Pero te tiene que gustar de verdad. Si no, será más fácil que abandones, porque no encontrarás el aliciente suficiente para seguir.

Y, por muy Mr. Wonderful que suene, lo importante es el camino, el viaje, el proceso.  No te obsesiones con cumplir los objetivos. En realidad, se trata de seguir moviéndote en esa dirección que quieres, poquito a poco, día tras día, ya sea 3 de enero, 27 de agosto o 10 de noviembre.

Publicado por Cintia Fernández

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

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