La importancia de las primeras frases de una historia

El inicio de una historia es como un nuevo año: ofrece al lector un montón de posibilidades, le abre la puerta a cientos de opciones y oportunidades. Por eso, es tarea del escritor crear un comienzo lo suficientemente atractivo como para que ese lector quiera cruzar la puerta y continuar leyendo. Pero no es fácil.

Yo soy de esas personas que se fijan mucho en las primeras frases de un relato o novela, las anoto en mi cuaderno de lecturas junto a mis opiniones y, a veces, vuelvo a ellas cuando termino de leer para ver si cobran más sentido una vez conozco toda la historia. Pero también evito juzgar una obra entera solo por ellas.

Así que, ¿es imprescindible que las primeras frases sean «perfectas»? Por supuesto que no. A ver, si te salen magistrales, pues mira, mucho mejor y bien por ti, pero yo diría que es más importante lograr unas primeras páginas potentes. Por suerte, no arriesgamos todo a una sola frase o a varias. Esas primeras páginas son el momento en el que tú, como escritor, tienes que enganchar al lector y conseguir despertar su curiosidad para que quiera seguir leyendo, conocer a tus personajes y descubrir qué les va a pasar. Recuerda: tiene que picar el anzuelo.

No me entiendas mal: tampoco dejes al azar esas primeras frases; al fin y al cabo, una vez vistos cubierta y título, son la primera impresión que los demás se llevan de tu historia. Como en todo… mantén el equilibrio.

Debemos conseguir un inicio potente para que el lector quiera seguir leyendo. Foto de The Lazy Artist Gallery

Precisamente por la importancia del inicio de nuestra historia, muchos nos atascamos en el proceso de escritura. Un poquito de miedo, un poquito de frustración, un poquito de perfeccionismo. Lo bueno es que siempre puedes dejar para más adelante el comienzo de tu relato o novela y volver a él cuando conozcas mejor a los personajes y hayas entrenado hasta pillarle el truco a tu propia historia y encontrar el tono adecuado. En esta entrada te hablo más sobre las ventajas y desventajas de escribir en el orden natural de la obra.

Hay recomendaciones para todos los gustos sobre las mejores maneras de iniciar una historia (sobre todo, una novela), pero las más recurrentes son evitar los diálogos, las descripciones del tiempo o que el personaje esté durmiendo. Todo eso está muy bien, y supongo que quien lo dice sabe de lo que habla, pero lo que debemos tener claro es que no hay reglas fijas; puedes escribir lo que te dé la gana, iniciar tu libro con un diálogo en el que hablan del tiempo en un sueño del protagonista, y funcionar de maravilla. Así que escribe lo que te guste, con lo que te sientas cómodo, de lo que estés orgulloso. 

Y, si no, echa un vistazo a estas primeras frases de varias de mis novelas favoritas, algunas conocidas a nivel mundial; es un buen ejercicio de escritura. Verás que todas son muy diferentes entre sí.

La profecía del cuervo, de Maggie Stiefvater

«Blue Sargent ya no recordaba cuántas veces le habían dicho que mataría a su amor verdadero».

Matilda, de Roald Dahl

«Ocurre una cosa graciosa con las madres y los padres. Aunque su hijo sea el ser más repugnante que uno pueda imaginarse, creen que es maravilloso».

Con amor, Simon, de Becky Albertalli

«La conversación resulta rara de tan sutil. Tardo un rato en darme cuenta de que se trata de un chantaje».

La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

«—Central de policía, ¿es una emergencia?

—¿Oiga? Me llamo Deborah Cooper, vivo en Side Creek Lane. Creo que acabo de ver a una joven perseguida por un hombre en el bosque».

Ana de las Tejas Verdes, de Lucy Maud Montgomery

«La señora Rachel Lynde vivía donde el camino real de Avonlea que desciende por un pequeño valle orlado de alisos y zarcillos, en un lugar cruzado por un arroyo que nace en los bosques de la vieja posesión de los Cuthbert».

Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler

«Lo invitamos a todas nuestras bodas; era famoso. Los tarjetones los enviábamos al rascacielos de su compañía discográfica en Nueva York para que le remitieran esos chabacanos sobres dorados mientras él estaba de gira: Beirut, Helsinki o Tokio».

Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling

«El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente».

A sangre fría, de Truman Capote

«El pueblo de Holcomb está situado en las altas planicies trigueras del oeste de Kansas, un territorio solitario que los demás habitantes de Kansas llaman “allá”».

Crepúsculo, de Stephanie Meyer

«Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, aunque me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación incluso de haberlo intentado».

Todos mis santos, de Manuel Ortiz

«Hace cinco meses, a las 3:54 de la madrugada, recibí por primera vez la visita de la muerte. Y esta noche ha regresado para recordarme que mi último año de vida anda por la mitad».

El camino, de Miguel Delibes

«Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal».

Cómo (no) enamorarse, de Myriam M. Lejardi

«Cuando abro la puerta de la habitación de mi madre y me la encuentro desnuda en la cama, encima de su mejor amiga, me sorprendo un poco».

Mujercitas, de L. May Alcott

«—Navidad no será Navidad sin regalos —murmuró Jo, tendida sobre la alfombra.

—¡Es tan triste ser pobre! —suspiró Meg mirando su vestido viejo».

El secreto, de Donna Tartt

«No reconocimos la gravedad de nuestra situación hasta varias semanas después, cuando la nieve de las montañas ya se estaba fundiendo. Bunny llevaba diez días muerto cuando lo encontraron».

Los juegos del hambre, de Suzanne Collins

«Cuando me despierto, el otro lado de la cama está frío. Estiro los dedos buscando el calor de Prim, pero no encuentro más que la funda de lona del colchón. Seguro que ha tenido pesadillas y se ha metido en la cama de nuestra madre; claro que sí, porque es el día de la cosecha».

Como ves, algunas de estas novelas empiezan con frases contundentes que vaticinan lo que va a pasar a lo largo de la novela; otras, no dicen nada. Y esas frases que en apariencia no tienen importancia en algunos casos pertenecen a libros superventas y/o que han gustado mucho. Una buena frase inicial no asegura una buena historia (aunque lo bien hecho, bien parece).

Por eso, trata de no agobiarte o enredarte demasiado buscando esas primeras frases redondas; como te decía más arriba, es mejor prestar más atención a los siguientes párrafos y páginas; a ese capítulo que da el pistoletazo de salida a tu historia.

Publicado por Cintia Fernández

Leo, escribo, corrijo. Y vuelta a empezar.

2 comentarios sobre “La importancia de las primeras frases de una historia

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