Posesivos incorrectos en primera persona

«Levanté mis manos y, con habilidad, empecé a trenzar mi larga melena». Fíjate en los posesivos de la frase anterior. Mis manos, mi larga melena. ¿No son redundantes? Y, por tanto, también innecesarios. El uso incorrecto de los posesivos es común en las novelas, pero, sobre todo, en la primera persona: mi mano, mis ojos,Sigue leyendo “Posesivos incorrectos en primera persona”

Cómo poner a la ansiedad de tu parte para escribir: el «¿Y si…?» mágico

Si experimentas o has experimentado en algún momento trastorno de ansiedad, no serás muy fan de estas dos palabras y el montón de posibilidades catastrofistas que abre ante ti: «¿Y si…?». ¿Y si salgo de casa y me ocurre algo malo? ¿Y si meto la pata y se ríen de mí? ¿Y si a nadieSigue leyendo “Cómo poner a la ansiedad de tu parte para escribir: el «¿Y si…?» mágico”

La ficha de personaje [descargable]

No descubro nada nuevo al decir que la creación del personaje es parte fundamental de la elaboración de una historia. Si estás pensando en escribir una, sea del tipo o la extensión que sea, tarde o temprano (mejor temprano) tendrás que dedicar tiempo a desarrollar el personaje o personajes principales y secundarios. Pues bien, aSigue leyendo “La ficha de personaje [descargable]”

¿Talento o constancia?

Imagínate a un duendecillo, una hada, bruja, genio de la lámpara o el ser mágico que tú prefieras delante de ti. «¿Talento o constancia?», te pregunta, y tienes que elegir. Venga, mójate. ¿Qué escoges: talento o constancia? Muchos optarán por el talento. Hasta hace no tanto, yo misma te habría respondido eso. Pensaba que eraSigue leyendo “¿Talento o constancia?”